Hace un año, cuando me dieron el diagnóstico de vitíligo, me hubiera gustado saber tantas cosas. Descubrí que el apoyo es fundamental para este camino, y si pudiera regresar en el tiempo, me hubiera gustado poder leer estas líneas:

Seguro que no entiendes nada, que estás en un lugar muy triste donde te culpas constantemente por no haberte cuidado lo suficiente. Lloras en la noche cuando todos duermen para que no lo noten, y te preguntas, «¿por qué a mí?». 

Es válido sentirse así, pero no te quedes mucho tiempo ahí porque no es tu culpa. 

Será un año extraño, como una montaña rusa. 

Llegará un momento en que lo entenderás y comenzarás un nuevo camino. Comprenderás que amarte será tu prioridad, que la opinión de los demás tiene poca importancia cuando tienes claro quién eres y a dónde vas. 

Entenderás que debes tratarte con la misma compasión y empatía con la que tratas a los demás, y que poner límites no te hace una mala persona. Sabrás que el mejor ejemplo que le puedes dar a tu hija es que te vea feliz con mangas cortas, que te vea regresar a ti misma, que te vea disfrutar de la vida y de los viajes. 

Entenderás que el agradecimiento llena el alma y que cada día es un regalo. Ahora debes regresar a ti, debes dejar de aislarte y permitirte ser querida. Ahora debes sanar de adentro hacia afuera, así como te gusta inspirar a los demás a dar su mejor versión; hazlo contigo, da tu mejor versión, porque el color de tu piel solo te hace más genial. 

Este camino recién comienza. Mantén tu fe intacta, suelta el miedo, ámate y ama con el alma. Ese es el camino correcto, mi querida Jaki.